Días de Wohnheim D
Son las 9 y 20, y hará unas 5 horas que llegué del Heimbar, o la Wohnheim D, como mejor se la conoce. Supongo que ya os he contado que es el bar de una residencia universitaria en el campus, donde cada miércoles (ya hay que ser un rato raros) hay fiesta, fiestecilla a veces, fiestón otras.
Pues la verdad es que ayer, después de pasarme una hora y media haciendo pasitos de esgrima me apetecía subir "un rato", y después de cenar una sopa la mar de nutritiva, corrí hacia la parada del bus, pues sube a las 11:07, puntualidad alemana y frecuencia de una hora. Timbré a estas calamidades de españoles, que sabía estaban en la habitación de Dani desde, por lo menos, las 10, y después de un momento de confusión fueron llegando a la parada. Por cierto que, como era el único que se había reconocido a si mismo que no iba a volver en el bus de las 0:40, también era el único (salvo Corinna) que llevaba algo de abrigo, que rápidamente fue aprovechado por la mente práctica de Gonzalo para esconder la barrica para que no lo viese el condu. A todo esto, la trouppe estaba formada por Dani, Gonzalo, Corinna, Javi y yo, además de Iñaki, Patri, la hermana de Patri y el novio-de-la-hermana-de-Patri (siento no recordar nombres...), pero ellos iban en coche.
Y llegamos al bar, que al principio estaba bastante vacio, cosa que se agradece para tomar la primera cerveza, y poco a poco se fue llenando como se puede ver en las fotos estas, de vistas simplemente.
Pues la verdad es que ayer, después de pasarme una hora y media haciendo pasitos de esgrima me apetecía subir "un rato", y después de cenar una sopa la mar de nutritiva, corrí hacia la parada del bus, pues sube a las 11:07, puntualidad alemana y frecuencia de una hora. Timbré a estas calamidades de españoles, que sabía estaban en la habitación de Dani desde, por lo menos, las 10, y después de un momento de confusión fueron llegando a la parada. Por cierto que, como era el único que se había reconocido a si mismo que no iba a volver en el bus de las 0:40, también era el único (salvo Corinna) que llevaba algo de abrigo, que rápidamente fue aprovechado por la mente práctica de Gonzalo para esconder la barrica para que no lo viese el condu. A todo esto, la trouppe estaba formada por Dani, Gonzalo, Corinna, Javi y yo, además de Iñaki, Patri, la hermana de Patri y el novio-de-la-hermana-de-Patri (siento no recordar nombres...), pero ellos iban en coche.
Y llegamos al bar, que al principio estaba bastante vacio, cosa que se agradece para tomar la primera cerveza, y poco a poco se fue llenando como se puede ver en las fotos estas, de vistas simplemente.
Y vaya pintas que nos sacamos a veces en las fotos. Lo que yo no sé es porqué me dio por sacar fotos en blanco y negro, pero estas creo que quedan realmente chulas. La primera es la del trio calavera, de izquierda a derecha Javi, Dani y Gonzalo pillado asi de sorpresa. Detrás andaba Iñaki y seguramente Patri también está detrás, pero detrás de Dani y no se la ve.
Y si antes estaba el trio calavera, ahora tenemos al dúo dinámico, Gonzalo y Corinna. Corinna se negaba a que le sacase fotos o, en el mejor de los casos, sacaba las tijeras de la censura que toda mujer lleva consigo y me instaba a que las borrase. Menos esta, que debió parecerle bien, o a lo mejor no se la enseñé...
La verdad es que lo pasamos bien, aunque después sabíamos que debíamos volver a pata (son cuarenta minutos, chavales), y aún llegamos a hacer alguna que otra gamberrada suave, además de saltar un par de canciones enteritas, para asombro de los incautos alemanes.
En fin, ya está hecha la crónica de ayer, un día en el que me demostré que puedo levantarme para venir a trabajar, pero me supongo que no todas las semanas, oder?
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